LA IMPORTANCIA DEL CALCIO EN LA ETAPA DE LA MENOPAUSIA

La menopausia es la etapa de la mujer (no es una enfermedad) que se caracteriza por la transición de la vida reproductiva hasta el fin del periodo menstrual, en la que toda mujer debe llevar a lo largo de su vida. Esta etapa se presenta entre los 45 y 55 años; en México se ha visto que aparece aproximadamente a los 48 años. Esta etapa trae una serie de síntomas que aparecen de 1 a 2 años antes como consecuencia de una reducción progresiva de la actividad hormonal. Entre los síntomas que aparecen pueden ser ansiedad, depresión, sofocos, infecciones urinarias, sequedad en la piel, aumento de peso, osteoporosis y enfermedades crónicas como diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión y obesidad.

La menopausia se considera una etapa vulnerable desde el punto de vista nutricional ya que  aparecen cambios en la salud ósea como  la composición corporal y la disminución de la actividad. Con a perdida de la función ovárica aumentan las necesidades de algunos nutrientes como el calcio y con esto el riesgo de osteoporosis teniendo un profundo impacto en la salud ósea de la mujer, acelerando la disminución en la densidad mineral ósea.

En el inicio de la menopausia aparece un periodo llamado el “recambio óseo” en el cual unas células llamadas osteoclastos tienen la función de destruir selectivamente las zonas viejas del hueso. Mientras otras células llamadas osteoblastos son encargadas de reconstruir las zonas que han destruido los osteoblastos. En este proceso los estrógenos juegan un importante papel ya que, tienen la función de regular el ritmo con el que se produce este recambio. Al llegar a la menopausia aparece una disminución en los niveles de estrógenos acelerando el ritmo de la pérdida de hueso (Ortega R, Gonzáles L. & Sánchez M. 2013).

El hueso es una estructura muy activa, es un proceso continuo denominado remodelado óseo, que conlleva resorción  y la formación constante del hueso, este proceso es regulado por las hormonas sexuales. La cantidad de hueso en cualquier momento refleja el equilibrio entre las fuerzas osteoblásticas y las osteoclásticas y está influido por una multitud de elementos estimuladores e inhibidores (Torres P, & Torres M, 2018).

El calcio es el mineral más abundante en el cuerpo humano por ello debemos incluirlo en nuestra dieta en cualquier edad. La ingesta se hace más necesaria en ciertas etapas de la vida como la menopausia. De esta forma es esencia su consumo en la etapa de la menopausia, ya que en esta etapa se presentan cambios en el organismo, no solo hormonales sino también óseos.

La importancia de una ingesta adecuada de Calcio es crítica para alcanzar una masa ósea óptima y disminuir la pérdida ósea con la Edad. Estudios recientes han evaluado la ingesta de Calcio proveniente de la dieta o de suplementos han demostrado un efecto positivo sobre la densidad mineral ósea en mujeres menopáusicas (Martínez de Victoria, 2016).

¿Qué es la osteoporosis en la menopausia?

            La osteoporosis es una enfermedad del sistema esquelético que se caracterizada por un deterioro en la arquitectura en el hueso que predispone a una persona a tener un riesgo aumentado de padecer una fractura. El evento traumático de una fractura puede ser tan simple como levantarse hasta tener una caída de mayor impacto. La probabilidad de una mujer a los 50 años de que sufra de una fractura de cadera en el resto de su vida es del 14% y en el varón entre el 5 y al 6%.

El riesgo de fracturas por osteoporosis dependerá de la masa ósea en el momento de la menopausia y la velocidad de la pérdida ósea tras la menopausia. Prácticamente toda la estructura ósea de la cadera y los cuerpos vertebrales se producen en las mujeres jóvenes al final de la adolescencia, los primeros años son claves para esta producción.

El diagnóstico de aparición de la osteoporosis y el control de su progresión y el apoyo para el tratamiento se hace principalmente a través de la Densitometría, es una prueba que mide la variación de masa ósea con el tiempo. Esta prueba es un examen médico no invasivo que ayuda a los médicos a diagnosticar y tratar la condición médica del paciente (Zacarías R, & Reza A, 2006).

En 1994, la OMS estableció los criterios para la densitometría ósea para definir las distintas categorías diagnósticas de la osteoporosis. En 2005 la ISCD (International Society for Clinical Desintometri), estableciendo el criterio de osteoporosis ante la presencia de un puntaje T-Score igual o manos que -2,5 DE si la persona objeto de estudio tiene 50 años o más; si la persona tiene menos de 50 años se debe emplear como criterio el puntaje Z-Score (mide la diferencia entre el examinado y un patrón similar en edad, sexo y raza) (Couto D, Nápoles D, & Deulofeo 2011).

La prevención de osteoporosis debe ser primordial más que el sólo tratamiento para prevenir la presencia de osteoporosis y el desarrollo de fracturas. Es necesaria una ingesta adecuada de Calcio para alcanzar una masa ósea óptima además de modificar la proporción de la pérdida ósea con la edad. Estudios recientes han demostrado que la ingesta de Calcio que proviene de la dieta en mujeres jóvenes está por debajo de lo recomendado. En México, la Encuesta Nacional de Nutrición de 1998 demostró que solo 33% de las mujeres en edad reproductiva tuvieron un consumo adecuado de Calcio proveniente de la dieta. El consumo de suplementos de Calcio  durante 2 años o más reduce la pérdida de masa ósea en mujeres menopáusicas y disminuye el riesgo de nuevas fracturas vertebrales en mujeres con fractura vertebral previa (Lugones M., 2001).

El envejecimiento y la carencia de estrógenos en la mujer durante el periodo de la menopausia originan una actividad osteoclástica excesiva.  Una disminución del aporte de calcio reduce la concentración de este mineral. Esto activa la secreción de la hormona paratiroidea (PTH) para movilizar el calcio del hueso mediante un estímulo directo de la actividad osteoclástica. Un incremento de la PTH también activa la producción de la vitamina D, y  esto aumenta la absorción intestinal del calcio. La carencia de estrógenos se asocia con una mayor sensibilidad del hueso a la PTH.

Actualmente, las mujeres viven en promedio 25 años más después del inicio de la menopausia, este periodo de la vida se acompaña en ocasiones por padecimientos crónicos como enfermedad cardiovascular y fracturas por osteoporosis. Durante los últimos años, se han incrementado los conocimientos sobre el diagnóstico y el tratamiento de la osteoporosis. Sin embargo, la enfermedad no se diagnostica debido a la ausencia de síntomas, la falta de accesibilidad y el alto costo de la densitometría (Torres J & Torres M. 2018).

Las causas de la osteoporosis son multifactoriales, una adecuada ingesta de calcio y vitamina D a partir de la dieta y suplementos puede tener un impacto clave en el mantenimiento de la densidad mineral ósea, prevención de fracturas de caídas .  (Quezada Z, & Soza M, 2011).

Para conseguir el pico de masa ósea y para prevenir su pérdida con la edad, el calcio se considera el nutriente más importante. Además, tiene funciones básicas importantes como el funcionamiento normal de una gran variedad de tejidos y procesos fisiológicos del organismo, por ello debe mantenerse siempre una concentración mínima de Calcio en la sangre.

En cuanto la ingesta recomendada de Calcio y Vitamina D el IOM ha establecido el aporte de 1000 mg/día para mujeres de 10-50 años y en 1.200 mg/día en las de 51 años y más para el calcio, y en 10 µ/día para la vitamina D en mujeres de 17 a 70 años.

En un estudio realizado en Lima Rojas et al, determinaron la ingesta de calcio en mujeres de 30 a 50 años, aplicando el registro de alimentos de 14 días y el cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos; con ambos instrumentos encontraron deficiencia con el primer método en el que se detecta una baja ingesta en 98.7% y con el segundo, el 76,8% de las mujeres encuestadas (Neyro L, Castelo Camil & Quereda F 2007).

Para completar la ingesta óptima de los elementos recomendados se pueden conseguir con una combinación correcta de la dieta más que suplementos pues se prefiere que la mayor parte del calcio provenga de fuentes dietéticas cuando menos el 50% (Ortega R González, Navia E & Perea 2013).

Fuentes de calcio.

            Las principales fuentes de calcio son la leche y los productos lácteos como el yogurt y el queso; la leche además de aportar calcio es una fuente de proteína, vitamina D (si es fortificada), potasio, magnesio, fosforo, riboflavina, tiamina y zinc; algunos vegetales como la espinaca, el brócoli, las semillas y las nueces contienen pequeñas cantidades de calcio, aunque su biodisponibilidad disminuye por el contenido de folatos y oxalatos; otras fuentes son los cereales fortificados. Después se encuentran las verduras de hoja verde, frutas y legumbres que pueden tener la importancia en un patrón adoptado de la dieta mediterránea en el que puede aportar hasta 400 mg/día.

 Organismos relacionados con la salud de la mujer recomiendan, para la prevención primaria de la osteoporosis, una ingestión de 1,000 mg/día cuando la paciente esté sometida a terapia hormonal con estrógenos y de 1,500 mg/día si no recibe dicho tratamiento. Si el consumo de calcio es menor que estas cantidades, el organismo toma el calcio del hueso para mantener un equilibrio adecuado, cuanto menor sea el consumo, mayor será la perdida ósea.

Los beneficios para alcanzar las ingestas recomendadas de calcio y vitamina D no solo son para evitar el riesgo de padecer osteoporosis, sino que también resultan de ayuda en la prevención y control de obesidad e hipertensión, resistencia a la insulina, formación de cálculos renales y cáncer de Colón (Martínez E. 2016).

Conclusión.

            Debido a la evidencia que existe actualmente sobre el efecto del calcio dietético en la salud ósea es primordial desarrollar un metido costo-efectivo que pueda ser aplicado para evaluar la ingesta de calcio tanto en la práctica clínica como en la investigación.

La enfermedad de la osteoporosis sigue siendo un problema sanitario y socioeconómico importante. Los avances científicos estiman que su prevalencia aumente conforme avanza la población. A pesar de la prevención y los tratamientos es necesario que se tome como una estrategia mejor, la adopción de medidas preventivas, incluso desde la concepción. Un estilo de vida saludable donde se incluya el aporte adecuado de calcio y vitamina D.

El bajo consumo de alimentos ricos en calcio es un problema de salud pública en el mundo, esto se refleja en el aumento progresivo de la enfermedad ósea en la etapa de la menopausia en la calidad de vida. El aumento del consumo de productos lácteos o alimentos ricos en calcio se debe alentar a toda paciente en la etapa de la menopausia. Si no es posible el consumo de lácteos o si la ingesta de éstos no es suficiente, es importante calcular la ingesta adecuada del paciente y completarla con suplementos para poder alcanzar los requerimientos que sean necesarios para el paciente.

La ingesta diaria recomendada de calcio tiene como objetivos el evitar el padecer osteoporosis, sino que también resultan de ayuda en la prevención y control de obesidad e hipertensión, resistencia a la insulina, formación de cálculos renales y cáncer de colon. Es importante que los profesionales en nutrición puedan orientar a la población e implementar programas en prevención y tratamiento, estudiar la prevalencia de problemas nutricionales en la etapa de la menopausia y elaborar programas de educación alimentaria y de fortificación de alimentos.

Autor: E.L.N. Ma. Rafaela Arellano Arellano


Bibliografía.

  1. Ortega R, Gonzáles  L. G, Navia B, & Perea M, (2013), Ingesta de calcio y vitamina D en una muestra representativa de mujeres; problemática específica en menopausia. Nutr Hosp, 28 (2):306-313.
  2. Quesada M & Sosa M, (2011), Nutrición y osteoporosis. Calcio y vitamina D. Rev Osteoporosis y Metabolismo Mineral, Vol. (4) pp. 165-182.
  3. Couto D, Nápoles D, & Deulofeu I. (2011). Osteoporosis, posmenopausia según densitometría ósea, MEDISAN, 2011; 15 (12) pp. 1765.
  4. Torres A & Torres R, (2018), Climaterio y menopausia, Rev de la Facultad de Medicina, Vol. 61 (2),
  5. Martínez E. El calcio, esencial para la salud, (2016), Nutr Hosp 33 (4):2631.
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