Nutrición en el Paciente con Parálisis Cerebral.

En esta ocasión hablamos sobre el tema de nutrición en el paciente con parálisis cerebral.

La parálisis cerebral (PC) es una de las principales causas de discapacidad infantil, ocasionando problemas nutricionales y poniendo en riesgo el estado de salud de los menores, en México se reportan alrededor de 500 mil personas con PC, de los cuales, un 60 % es debido a un daño neurológico y un 20% se relaciona con la prematurez durante el embarazo, cabe mencionar que cada año se reportan 12 mil casos nuevos, es por esto que me gustaría compartir este tema (SSA, 2018).

Conocemos al daño cerebral en centro motores causado por una disfunción neurológica como parálisis cerebral (PC), esta patología afecta el tono muscular y se presenta antes, durante o después del nacimiento, provocando la pérdida de la coordinación y funciones básicas del organismo, como succión, masticación, deglución, digestión y respiración, existen tres tipos de PC, según el movimiento o parte del cuerpo afectada.

1. Espástica: Se presenta en un mayor porcentaje de los casos reportados de
PC, siendo de un 75% y se caracteriza por temblores incontrolables y movimiento rígidos.
2. Atetoide: Hace referencia a los movimientos involuntarios ondulantes y solo afecta a un 15 % de los individuos con PC.
3. Atáxica: Este tipo de PC se presenta en un 10% y en estos pacientes se ve alterada la coordinación y equilibrio (Escott, 2012).

Además, los principales factores de riesgo para la parálisis cerebral infantil se encuentran asociados con la salud de la madre, debido a que estos causan defectos congénitos, por ejemplo, la exposición de toxinas, varicela, rubéola, citomegalovirus, toxoplasmosis, zika y sífilis (SSA,2018).
La alimentación es un aspecto importante para la terapia nutricional, el plan de alimentación debe aportar los requerimientos adecuados de energía, macro y micronutrientes, (calcio, fósforo, magnesio, cobre, zinc, vitamina C, D, K), según la edad, estado de salud y grado de actividad física (tono muscular), de igual manera cuidar una textura correcta de los alimentos según los problemas de masticación, deglución y reflujo gastroesofágico (Dominguez, 2013) (Kecskemethy, 2018).

Además de las necesidades nutricionales, debido a las complicaciones ocasionadas por esta patología debemos considerar algunas recomendaciones, cuyo fin es brindar un mejor cuidado y preservar un estado nutricio ideal para niños y adolescentes, por ejemplo:

1. Monitorear el ritmo de crecimiento y desarrollo de los pacientes, evaluando la absorción de micro y macronutrientes.
2. Asegurar la variedad de alimentos, cuidando la textura.
3. Fomentar un ambiente tranquilo en los tiempos de comida, evitando distracciones y cuidando la postura para el menor.
4. Establecer horarios de comida.
5. Evitar el consumo de sal, utilizar hierbas de olor suave.
6. Prevenir complicaciones como, neumonía, úlceras, reflujo y estreñimiento.
7. Recomendar la lactancia materna.
8. Acudir a la suplementación de vitaminas y minerales, cuando no se logran
los requerimientos nutricionales proveniente de alimentos (Escott, 2012).

Cuando existe una disfunción digestiva y la alimentación por vía oral se ve comprometida, podemos acudir a la nutrición enteral o parenteral, por medio de una sonda se introducen alimentos en forma de puré o fórmulas poliméricas, según el estado de salud del paciente, cuyo objetivo es cubrir las demandas nutricionales en menores con PC (Kecskemethy, 2018).

Para concluir, es importante conocer la terapia nutricia ideal para este tipo de patología en conjunto de un equipo multidisciplinario, con el fin de evitar complicaciones en estos pacientes, además de llevar un control prenatal adecuado y un estado de salud optimo durante el embarazo, con el objetivo de disminuir el riesgo de parecer parálisis cerebral.

  • Autor:

L.N. Diana Carrillo

Bibliografía.

1. Escott, S. (2012). Nutrición, diagnóstico y tratamiento. Barcelona: Wolters
Kluwer.
2. Kecskemethy, H. (Noviembre de 2018). Kids Health For Nemours. Obtenido de Kids Health For Nemours: https://www.nemours.org/welcome.html
3. Oller, I. L. (2013). Parálisis cerebral y alimentación. Universidad de Almería, 11-22.
4. Salud, S. d. (2018). Parálisis Cerebral. Obtenido de Centro Estatal de
Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades:
http://salud.edomex.gob.mx/cevece/documentos/difusion/tripticos/2018/Semana%2040.pdf