EL PODER DE LA MITOCONDRIA.

Me interesé por escribir acerca de la Mitocondria porque es el centro neural de la célula y se encuentra al interior de esta misma, es una estructura muy pequeña pero muy importante ya que como sabemos se encarga de producir energía, ayuda a construir ciertas partes de la sangre y de las hormonas como la testosterona y el estrógeno, también a mantener la concentración adecuada de iones de calcio y si hay un desorden mitocondrial esto puede afectar a nuestra salud.

Me interesé por escribir acerca de la Mitocondria porque es el centro neural de la célula y se encuentra al interior de esta misma, es una estructura muy pequeña pero muy importante ya que como sabemos se encarga de producir energía, ayuda a construir ciertas partes de la sangre y de las hormonas como la testosterona y el estrógeno, también a mantener la concentración adecuada de iones de calcio y si hay un desorden mitocondrial esto puede afectar a nuestra salud.

Las mitocondrias son estructuras contenidas en el citoplasma de las células descendientes de bacterias que se asociaron con derivados de arqueas, ambos procariotas, para formar a las células eucariotas. Estas surgieron hace unos 2000 millones de años por medio de la endosimbiosis de ancestros bacterianos.

Las mitocondrias son organelos o componentes celulares que ocupan hasta el 20% del volumen de las células eucariotas que son las células con núcleo y generalmente presentan forma ovoide y tienen su propio ADN que es independiente al que posee el núcleo celular.

La forma de las mitocondrias puede ser muy diferente desde largas estructuras ramificadas a pequeños elipsoides. En red o aisladas, las mitocondrias están formadas por una membrana externa, una membrana interna, un espacio intermembranoso y un espacio interno delimitado por la membrana interna denominado matriz mitocondrial. (Alberts, 2014)

La membrana interna se encuentra muy plegada y forma numerosas ondulaciones o crestas que son de suma importancia porque en ellas se lleva a cabo la producción de energía mediante el transporte de electrones a través de varios complejos proteicos que dan la fuerza motriz a algunas enzimas para la síntesis de ATP, que son molécula indispensable para llevar a cabo las tareas básicas del metabolismo de las células.

La mitocondria desempeña una función muy importante para el desarrollo y supervivencia de las células. Las alteraciones que se pueden desarrollar en la función de la mitocondria se han asociado frecuentemente con la aparición de enfermedades neurodegenerativas y el cáncer.

Estas enfermedades mitocondriales son el resultado de la falla de las mitocondrias, con excepción de los glóbulos rojos de la sangre. Las mitocondrias son las responsables de la creación de más del 90% de la energía que el cuerpo necesita para mantener la vida y apoyar el crecimiento. Cuando fallan, se genera cada vez menos energía al interior de la célula. Puede entonces presentarse lesión celular o incluso la muerte de la célula. Si este proceso se repite en todo el cuerpo los sistemas completos comienzan a fallar y la vida de la persona que lo sufre entra en grave riesgo. Esta enfermedad afecta principalmente a los niños, pero los brotes en adultos se están volviendo también más común. (United Mitochondrial, 2017)

Las enfermedades de las mitocondrias parecen ocasionar el mayor daño a las células del cerebro, del corazón, del hígado, músculo esqueléticas, del riñón así como a los sistemas endocrino y respiratorio.

Dependiendo de qué células resulten afectadas los síntomas pueden incluir pérdida de control de movimientos, debilidad muscular y dolor además de desórdenes gastrointestinales y dificultades para deglutir; crecimiento deficiente, enfermedades cardiacas, del hígado, diabetes, complicaciones respiratorias, convulsiones, problemas visuales y auditivos, acidosis láctica, retrasos en el desarrollo y susceptibilidad a contraer infecciones.

Para el tratamiento alternativo para las enfermedades mitocondriales se han utilizado también tratamientos antioxidantes estos tienen capacidad de reaccionar con los radicales libres consiguiendo así disminuir el estrés oxidativo.

Los antioxidantes empleados en el tratamiento de la disfunción mitocondrial son: Vitamina E, Vitamina A, Vitamina C, Vitamina K3, Acido Lipoico y Coenzima Q10.

Esta Coenzima Q10 se ha aplicado en el tratamiento de la disfunción mitocondrial presente en diversas patologías ya que actúa como receptor de electrones y protones y es un potente antioxidante en su forma reducida que es ubiquinol previniendo así el daño oxidativo y la podemos encontrar en todas las membranas celulares y es especialmente conocida por su papel en la cadena de transporte de electrones en las membranas mitocondriales durante la respiración celular aeróbica.

Hasta el momento existen investigaciones encaminadas también a la restauración funcional de las células mediante trasplante de mitocondrias, lo que podría tener un efecto positivo en la recuperación después de daño cardiovascular. (Muñoz, 2017) Sin embargo son estudios preliminares y se requiere mayor experimentación para poder validar estos métodos.

 

Bibliografía:

Alberts, B. (2014). Johnson A., Lewis J., Morgan D., Raff M., Roberts K., Walter P. Molecular Biology of the Cell, Garland Science, New York, 2014, sexta edición.

Mata Fernández, M. d. (2017). Tratamiento de la disfunción mitocondrial con Q10.

Muñoz, C. E. (2017). Mitocondrias: más allá de la producción de energía celular. Cienciorama.

science, G. (2014). Molecular Biology of the Cell. New York.

United Mitochondrial. (08 de Julio de 2017). Obtenido de https://www.umdf.org

 

  • Autor:

L. N. Rosalina Sandoval Delgado